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Fernando Díaz

La resistencia a los antimicrobianos sigue siendo una preocupación para la Organización Mundial de la Salud, porque amenaza la prevención y el tratamiento efectivo de una gama cada vez mayor de infecciones causadas por bacterias, parásitos, virus y hongos. En esta publicación, la Dra. García-Fernández analiza en profundidad el origen, la evolución y las estrategias para combatir el problema de la resistencia en la industria animal.

De acuerdo con el “Informe Lechero 2014 3: Salud y prácticas de manejo en las operaciones lecheras de EE. UU., 2014”, el porcentaje de vacas lecheras tratadas con antibióticos para la mastitis, enfermedades respiratorias, diarrea u otros problemas digestivos, trastornos reproductivos, cojera u otra enfermedad fue de 22.0, 2.6, 1.1, 7.7, 3.6 y 0.5 %, respectivamente. Dado que el mayor porcentaje lo constituyen las vacas tratadas por mastitis, reducir el cantidad de antibióticos utilizados para combatir esta enfermedad puede reducir el uso total en las granjas. La Dra. García-Fernández explica cómo el tratamiento selectivo de la mastitis clínica, basado en los resultados de cultivo en la granja, puede reducir el uso total de antimicrobianos en las explotaciones lecheras.

Los rumiantes desempeñan un papel clave en la sociedad al convertir los recursos vegetales ricos en fibra en alimentos de alta calidad que los humanos podemos consumir. Sin embargo, esta conversión provoca pérdidas inevitables de nitrógeno en las heces y la orina que tienen el potencial de convertirse en un problema medioambiental. La aplicación de tratamientos protectores contra la fermentación ruminal en proteínas de alta calidad es una estrategia atractiva para evitar su degradación microbiana, que generalmente se asocia con altas pérdidas de amoniaco ruminal y con una eficacia reducida de la síntesis de proteínas microbianas. Este enfoque se discute en mi artículo “Reducción de la contaminación por nitrógeno mediante la alimentación de proteínas protegidas”.

Aunque es único en la conversión de fibra en proteína, el rumen degrada nutrientes de alta calidad e ingredientes activos como aminoácidos, vitaminas, enzimas, medicamentos y hormonas. La microencapsulación está diseñada para aumentar la cantidad de un nutriente que pasa a través del rumen sin degradación por parte de sus microorganismos, lo que resulta en el suministro de una porción mayor de ese nutriente al tracto gastrointestinal inferior. El Dr. Sahraei-Belverdy describe cómo esta técnica protege los nutrientes de la degradación en el rumen, lo que hace posible aumentar la biodisponibilidad del ingrediente central en el intestino delgado.

El trabajo en las granjas lecheras es intensivo, con empleados que trabajan todos los días del año. Esto, junto con el desafío de encontrar una fuerza laboral cualificada, hace de la producción de leche uno de los negocios más difíciles en la agricultura. En su publicación «It’s a match! Cómo ganar la guerra del talento«, la experta en employer branding, Carolina Borrachia, describe un nuevo paradigma para la contratación de talento basado en la creación de relaciones.

El estrés por calor disminuye la capacidad productiva de las vacas en lactación. El estrés térmico se produce cuando la vaca es incapaz de disipar el calor suficiente para mantener su temperatura corporal por debajo de 38.5 °C. Se deben considerar varias áreas claves de manejo nutricional para complementar el enfriamiento ambiental durante los periodos de clima cálido. Jeff Kaufman, asistente de investigación de posgrado en la Universidad de Tennessee, publica parte de su trabajo de doctorado centrado en proporcionar estrategias para mejorar la producción de leche y el metabolismo de las proteínas en vacas lecheras sometidas a estrés térmico.

Finalmente, la Dra. García reflexiona sobre los requerimientos de almidón en las vacas lecheras. La concentración óptima de carbohidratos no fibrosos (NFC, por sus siglas en inglés) para las dietas de vacas lecheras no está bien definida en el último libro de “Requisitos de nutrientes para el ganado lechero”. El rango de concentración sugerido varía entre 36 y 44 por ciento de la materia seca de la dieta. La NFC total incluye almidón, azúcares, fibra soluble y ácidos orgánicos. Debido a las diferencias de NFC en la tasa de degradación y la composición química, diferentes fuentes de NFC tienen un potencial diferente para reducir el pH ruminal. El almidón puede fermentar a ácido láctico, lo que tiene un mayor efecto en la disminución del pH ruminal que el ácido acético, propiónico o butírico.

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