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Nuria García

La leche y otros productos lácteos como el queso y el yogur han sido un componente clave de la dieta humana durante miles de años y se han convertido en uno de los pilares de la dieta recomendada por muchas agencias gubernamentales de todo el mundo. Está claro que los beneficios de consumir productos lácteos son amplios, probados en el tiempo y respaldados por investigaciones.

Los productos lácteos contienen una amplia gama de macro y micronutrientes que a menudo son difíciles de obtener con dietas que restringen o eliminan los productos lácteos. Los lácteos son conocidos por ser ricos en calcio, pero también es una fuente importante de proteínas, potasio y vitaminas A y D, entre otras. De hecho, en los países occidentales, los lácteos son la fuente más importante de calcio para hasta dos tercios de la población. La leche y otros productos lácteos contienen un alto porcentaje de estos nutrientes, lo que significa que las personas necesitan consumir menos de ellos para alcanzar los valores nutricionales mínimos diarios recomendados.

Los nutrientes que se encuentran en los productos lácteos, sobre todo el calcio y la vitamina D, desempeñan un papel vital para mantener la salud y reducir el riesgo de ciertas afecciones. De acuerdo con las pautas del Ministerio de Agricultura de los EEUU, la ingesta de lácteos se ha relacionado con una mejor salud ósea, que puede disminuir el riesgo de osteoporosis, una condición en la que la densidad ósea disminuye y los huesos tienen más probabilidades de romperse. La ingesta de lácteos es particularmente importante para los niños y adolescentes, ya que sus huesos se están desarrollando a un ritmo más rápido que los adultos. Las mujeres en la menopausia también deben controlar su ingesta de calcio, ya que se sabe que la menopausia afecta los niveles de densidad ósea.

El calcio es un micronutriente necesario para la adecuada formación y mantenimiento de huesos y dientes. Más del 99 por ciento de todo el calcio del cuerpo es almacenado como hidroxiapatita y se encuentra en huesos y dientes, donde es vital para la fortaleza de estos tejidos. El calcio restante circula por el cuerpo y lleva a cabo funciones como por ejemplo la contracción muscular y la transmisión de señales nerviosas.

El consumo de calcio para adultos recomendado por el National Institutes of Health es de unos 1000 mg de calcio por día. Niños y adolescentes tienen mayores requerimientos llegando hasta 1300 mg diarios. Ya que el calcio es muy importante para el adecuado funcionamiento del cuerpo, es necesario saber cuáles son las mejores fuentes de calcio dietario. Los productos lácteos son la mejor fuente natural de calcio. Por ejemplo, un yogurt proporciona la mitad de los requerimientos diarios de calcio.

Un importante factor a considerar cuando se comparan diferentes fuentes de calcio natural es la biodisponibilidad de este. Aunque algunos alimentos vegetales como las espinacas contienen elevados niveles de calcio a nivel molecular, este calcio no es digiere fácilmente en el sistema digestivo. El motivo es porque estas fuentes de calcio contienen compuestos que secuestran el calcio y limitan su digestibilidad. Uno de estos compuestos es el ácido oxálico, el cual se encuentra en altas concentraciones en espinacas, acelgas y judías. Además, algunos estudios han demostrado que, al consumir productos con elevado contenido en ácido oxálico en combinación con productos lácteos, la biodisponibilidad del calcio en estos últimos también se ve afectada.

Ha sido mostrado que la leche y otros productos lácteos tienen un impacto positivo en la densidad de los huesos, disminuyen las fracturas y mejoran la salud de estos. Mientras que otras alternativas vegetales pueden tener la misma cantidad de calcio, no hay investigación disponible que pueda garantizar que la biodisponibilidad del mineral sea adecuada y que este calcio tenga un impacto positivo en el cuerpo.

Ademas, investigaciones recientes han revelado nuevos beneficios para los productos lácteos. Un estudio realizado en la Universidad de Kansas encontró que los adultos que regularmente consumían leche tenían niveles más altos de glutatión en sus cerebros. El glutatión es un antioxidante y sus niveles se ven afectados negativamente por el estrés oxidativo que resulta del envejecimiento o trastornos neurodegenerativos. Por lo tanto, el estudio relacionó a los adultos que consumían leche con una mejor salud general del cerebro. Los investigadores sugirieron que este vínculo puede deberse a la composición nutricional de la leche, que proporciona los componentes básicos para la creación de glutatión en el cerebro.

En conclusión, el consumo de leche y los productos lácteos es muy importante para mantener una salud adecuada. En última instancia, está claro que los productos lácteos tienen una amplia gama de beneficios. Desde la simple provisión de una manera fácil de alcanzar el valor diario recomendado de vitaminas, nutrientes y minerales hasta el efecto positivo en el cerebro, hay muchas investigaciones que respaldan el consumo de productos lácteos para personas de todas las edades.

Sobre el Autor

Nuria García-Fernández es la presidenta del Dairy Knowledge Center. Tiene un DVM y un doctorado en ciencias biológicas (especialización en fabricación de productos lácteos) y amplia experiencia en diagnósticos veterinarios y pruebas de susceptibilidad antimicrobiana. Ha realizado estudios de investigación sobre diagnóstico molecular, genes de resistencia a los antimicrobianos y el uso de enzimas en la limpieza de biopelículas en membranas de separación de productos lácteos. Nuria@dairykc.com

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